PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL

 

 

 

GENERALIDADES

 

A grandes rasgos, podemos definir la Parálisis Cerebral Infantil, como cualquier lesión que sufra un sujeto a nivel del sistema nervioso central, antes de que se vea completado su desarrollo psicomotor normal.

 

Este desarrollo se suele alcanzar mas o menos alrededor de los 3 años de edad. Pues bien, una lesión producida en el sistema nervioso central antes de  esta edad, lo que suele ocasionar es un desequilibrio funcional entre el sistema piramidal, sistema motor voluntario, y el sistema extrapiramidal o sistema motor involuntario. Este desequilibrio se va a manifestar clínicamente en forma de una alteración del tono muscular normal del sujeto.

 

De manera sencilla, recordaremos que estos 2 sistemas, el piramidal y el extrapiramidal, están estrechamente relacionados. Como ya sabemos, el sistema piramidal es el encargado de la motilidad o contracción muscular voluntaria, mientras que el extrapiramidal se encarga tanto de la contracción muscular que sucede de forma involuntaria, como de la relajación de la musculatura antagonista necesaria para la producción del movimiento de manera coordinada y eficaz. Por ejemplo, si queremos flexionar el codo, el sistema piramidal es el que manda la orden al Bíceps braquial para que se contraiga, mientras que el extrapiramidal se encarga de la relajación del Tríceps braquial, así como de la contracción muscular involuntaria, precisa para estabilizar la cintura escapular.

 

Por tanto, entenderemos que si estos 2 sistemas no están perfectamente coordinados, como sucede en una parálisis cerebral, y uno de ellos predomina sobre el otro (lo normal es que el extrapiramidal predomine sobre el piramidal), esta descoordinación lo que va a ocasionar es una alteración del tono muscular normal, y como consecuencia el movimiento será imposible o muy difícil de realizar. Esta alteración del tono muscular puede ser de 3 tipos distintos. Puede ser que este tono este aumentado, lo que se denomina hipertonía, que este disminuido, hipotonía, o que este tono muscular fluctúe, lo que llamaremos distonía.

 

En este punto, y dada esta alteración del tono muscular que va a sufrir el niño afecto por una parálisis cerebral, es fácil suponer que le va a ser imposible pasar por todas y cada una de las diferentes etapas del desarrollo psicomotor normal, y por supuesto completar el mismo. O dicho de otra forma, esta alteración del tono muscular va a impedir que el niño incorpore en su desarrollo los patrones normales de postura y movimiento, que teniendo un tono muscular normalizado incorporaría a base de repetición y experimentación.

 

El protocolo de actuación que propone el Método Bobath para el tratamiento de patologías neuroevolutivas, intentará entonces a través de diferentes técnicas, normalizar el tono postural del niño afecto de PCI, ya sea elevarlo en el caso de sujetos hipotónicos, o disminuirlo en caso de pacientes hipertónicos o espásticos, para posteriormente facilitar el control postural así como los movimientos que serían espontáneos en el niño normal, y de esta forma, ayudar al niño a completar su desarrollo motor.

 

Es importante tener en cuenta que no en todos los casos, y sobre todo en sujetos muy afectados, este protocolo de actuación podrá ser llevado a termino en su totalidad, teniéndonos que conformar a veces únicamente con conseguir normalizar mas o menos el tono, o incluso ni siquiera con esto, lo que no deberá hacernos sentir frustrados. En este punto deberemos considerar la posibilidad de plantear otro tipo de tratamiento, quizás mas sobre líneas ortopédicas, para al menos intentar atajar el avance de las deformidades, que como consecuencia de la alteración del tono muscular, es previsible se produzcan.