CLASIFICACION Y SIGNOS 

 

 

 

Las lesiones se clasifican según el nivel de afectación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones, el músculo se encuentra inervado por varios niveles y, además, es posible que aparezcan lesiones incompletas.

Se habla de tetraplejías cuando existe afectación de las cuatro extremidades, mientras que se denomina paraplejía cuando no existe afectación en las extremidades superiores.

En los distintos niveles, nos encontraremos los siguientes signos:

- Niveles C1 a C4: Existe una pérdida de la movilidad en las cuatro extremidades, así como el tronco. Se pueden encontrar inervados el trapecio y el esternocleidomastoideo, debido a su inervación por el nervio accesorio (XI par craneal). Además, hay parálisis en el diafragma (se interrumpe la inervación segmentaria del nervio frénico). Esto hace que sea necesaria la utilización de respirador.

En las lesiones C2-C3 se pierde la inervación sensorial de todo el cuerpo.

- Nivel C5: Desde el punto motor se encuentran conservados el deltoides, supraespinoso e infraespinoso y parcialmente el bíceps braquial (inervado por los niveles C5 y C6). La posición del hombro suele ser en rotación externa, pudiendo encontrarse elevado por la acción del trapecio y angular. El brazo suele estar caído a lo largo del cuerpo.

La función del diafragma está presente, pero existirán problemas respiratorios, debido a la abolición en la función de músculos accesorios de la inspiración y la espiración.

Desde el punto de vista sensitivo, se conserva el cuello, la cabeza y la zona superoexterna del brazo (hasta el codo).

Se puede encontrar normal o ligeramente disminuido el reflejo bicipital.

- Nivel C6: En este caso, existe una inervación completa del bíceps braquial y, además, de los radiales (existirá extensión de muñeca). La posición del miembro superior será con los hombros elevados, los brazos en abducción y los codos flexionados. Sensitivamente, estará presente también la cara lateral del antebrazo, muñeca y primer dedo.

En cuanto a reflejos osteotendinosos normales, estará presente el del supinador largo y el bicipital.

- Nivel C7: A nivel motor destaca la conservación del tríceps braquial, cubital posterior, y, reducidamente, pronador redondo, extensor común de los dedos, palmar mayor, flexores superficiales y profundos de los dedos y flexor largo del pulgar.

La postura de la extremidad superior es en abducción y rotación externa, codo en flexión y desviación radial de la mano.

Respecto a la sensibilidad, además de la presente en los niveles anteriores, se añadiría el segundo y tercer dedo a nivel dorsal.

También estará presente el reflejo tricipital.

- Nivel C8: Desde el punto de vista motor, la función del miembro superior es normal, con excepción de la actividad de la musculatura intrínseca de la mano.

En cuanto a la postura de la extremidad superior, el único problema va a ser la presencia de mano en garra, por la parálisis de interóseos y lumbricales.

A nivel sensitivo, existirá control sobre la cara lateral de brazo y sobre toda la mano y antebrazo.

- Nivel D1: El control de miembro superior es completo, tanto desde el punto de vista motor como sensorial. En algunos casos pueden encontrarse debilidad en el abductor corto y aductor del pulgar, interóseos y lumbricales.

- Niveles D2-D5: La función respiratoria se encuentra prácticamente normalizada (según el nivel de lesión), aumentando en función de la acción de los intercostales. Hay que recordar que los músculos profundos paravertebrales presentan una inervación metamérica.

En estos casos, pueden encontrarse problemas en el control vasomotor, que podrían traducirse en hipotensión ortostática.

El nivel D4 sensitivamente corresponde a una banda de piel que atraviesa los pezones.

- Niveles D6-D12: Desde el punto de vista motor, hay que destacar a los abdominales. Así, en lesiones entre D6 y D9, se puede encontrar función parcial del recto abdominal.

En lesiones D12 o inferiores, los abdominales funcionan correctamente.

En cuanto a la sensibilidad, el nivel D7 se corresponde con el apéndice xifoides, el D10 con el ombligo y el D12 con la ingle.

En cuanto a reflejos, por debajo de D10 aparecen los reflejos abdominales superiores y medios. En el nivel D12 están presentes todos, excepto el reflejo cremastérico.

- Nivel L1: A nivel motor existe una parálisis de todo el miembro inferior, pudiéndose encontrar actividad (aunque reducida) del cuadrado lumbar. En algunos casos puede darse cierta actividad del psoas (inervado por las raíces D12-L3).

En cuanto a sensibilidad, a nivel del miembro inferior sólo se conserva el tercio proximal de la cara anterior del muslo.

Los reflejos rotuliano y de Aquiles se encontrarán en principio abolidos, para posteriormente encontrarse hiperactivos.

Existe pérdida de la función vesical y, en la fase crónica, hiperactividad del reflejo anal.

- Nivel L2: Existe una inervación motora casi completa del psoas, lo que permite una flexión de cadera. Los aductores presentan una actividad muy disminuida.

Se conserva la sensibilidad de los dos tercios superiores de la cara anterior del muslo.

El reflejo cremastérico está presente.

No hay control voluntario de la función vesical e intestinal.

- Nivel L3: Existe una actividad mayor en los aductores y cuádriceps, aunque no completa.

Desde el punto de vista sensitivo, se encuentra inervada toda la cara anterior del muslo.

- Nivel L4: Existe un control total sobre la flexión, aducción y rotación externa de la cadera.

Se puede realizar cierta flexión de rodilla, a través del sartorio. Además, el tibial anterior también está inervado. Existe la posibilidad de mantenerse en bipedestación y caminar.

En cuanto a la sensibilidad, además de la cara anterior del muslo, también está presente la cara interna de la tibia.

Respecto a reflejos, el reflejo rotuliano es normal.

Sigue sin existir control sobre las funciones vesical, intestinal y sexual.

- Nivel L5: Existe déficit a nivel del glúteo mayor, mediano y bíceps crural, pudiéndose encontrar la cadera en flexión. La musculatura responsable de la dorsiflexión e inversión funciona, mientras que los músculos eversores y flexores plantares no; esto puede provocar una deformidad en talo.

En cuanto a la sensibilidad, será normal en toda la extremidad inferior, excepto en el lado lateral y la superficie plantar del pie.

No existe control en las funciones autónomas.

- Nivel S1: Existe debilidad en el glúteo mayor y en el tríceps sural. Se puede presentar una deformidad de los dedos en garra, debido a la parálisis de los músculos intrínsecos del pie y dorsiflexión en el tobillo.

En cuanto a la sensibilidad, la del miembro inferior es normal, encontrándose afectación a nivel perianal.

El reflejo aquíleo está presente casi de forma completa.

No hay control sobre las funciones autónomas.

- Nivel S2: Estaría completamente inervada, tanto desde el punto de vista motor como sensitivo, toda la extremidad inferior.

La afectación se situaría a nivel de la sensibilidad perianal y en las funciones autónomas.